sábado, mayo 16, 2015

Tres verdades del ayer

1.   Ella ignora que su nombre fue y es, en verdad, el trampolín desde el cual mis palabras se largan a amar...

2.  Hay colores que se pierden en el profundo abismo de la soledad y otros se reflejan en las nostalgias que flotan a la deriva, sin embargo, al final simplemente queda el espectro de soledad, con tal vez un vestigio de cada color.

3.  Tengo sombras en el congelador, suspiros que campanean colgando tras la puerta o en las ventanas y unos pazos viejos que ya no me gusta usar.


Henry.

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