martes, abril 10, 2018

Extasíes.


Reconozco tus labios, los he visto rondar por mis lugares preferidos. Y veo igualmente su idoneidad, los encuentro propicios para usarlos de trampolín y zambullirme entre la plenitud y tibieza de tu pecho, en la suave sensación que tu piel genera.

A diario vago por la sensualidad de tus miradas y de tus siluetas, pero sin duda son ellos los que siempre termino yendo a visitar. Es su textura, es su carnosa complacencia, es ahí donde nace mi camino, donde preparo mi jornada, donde se aprestan nuestras pasiones, son tus labios los que mejor me conocen.

Desde ellos me lanzo por tu cuerpo a emancipar tu piel de la odiosa opresión de la ropa, para solo dejar el liguero que adorna perfectamente tu pierna, el único obstáculo que consiento tropezar cuando mi tacto se complace con la sensación de tu piel trémula de placer.

Simplemente es en tus labios donde nazco en las noches y tu vientre donde desfallezco al amanecer; es desde ellos donde parto a congraciarme con el universo de tus sentidos, dejándome ir a merced de tus antojos, al ritmo de tu sangre febril y tu aliento agitado, es desde ahí donde no puedo dejar de vivir.
  

Henry. Ardes.

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